Un preso de la cárcel de A Lama (Pontevedra) que se encontraba de permiso ha matado a su novia y ha herido a otras tres personas: dos vecinos que declararon en su contra en el juicio y un policía que estaba intentando detenerle. El interno, Maximino Couto, era un maltratador reincidente y se encontraba precisamente cumpliendo una condena por violencia de género, contra su ex mujer, de la que tenía una orden de alejamiento. En el momento de su detención, Maximino Couto llevaba en su muñeca una pulsera de control para evitar que se acercara a su ex esposa, pero al parecer no funcionó.
Maximino Couto acudió a Mourente para vengarse de su ex mujer, que no estaba en casa ya que había acudido a una matanza de cerdo al domicilio de un familiar en Portas, y de los vecinos que habían declarado en su contra en el juicio de maltrato. Pero la vengaza contra su ex mujer no fue la única que había llevado a cabo Couto ese día.
Maximino Couto venía de asesinar presuntamente de un fuerte golpe en la cabeza a su actual compañera sentimental, María del Rosario Peso, de 57 años, en el domicilio que compartían en Ponte Caldelas (Pontevedra). La víctima no había presentado nunca ninguna denuncia por malos tratos.
Según la hipótesis que baraja la Guardia Civil, el hombre, de 60 años, agarró por la ropa a su víctima y la golpeó varias veces contra el suelo. El cuerpo de la mujer fue encontrado sobre un gran charco de sangre a la altura de la cabeza.
Ataque mortal a su actual pareja
Una vez reducido, el presidiario confesó, ante la sorpresa de todo el mundo, que había asesinado a su actual compañera en la casa en la que vivían, apenas una hora antes del intento de asesinato múltiple en Mourente. En esos momentos miembros de la Guardia Civil se desplazaron al lugar que decía Maximino y encontraron a María del Rosario con un fuerte golpe en la cabeza que, según todos los indicios, le provocó la muerte. Nadie sabe qué pasó por su cabeza tras golpear a la que ahora era su compañera y con la que convivía cuando estaba fuera de la prisión de A Lama.
Maximino mantenía en estos momentos una relación con María del Rosario, que acudía a la prisión a visitarle con normalidad y que fue la encargada de recogerlo el pasado jueves cuando salió con permiso penitenciario. La convivencia con esta nueva pareja era pacífica y no constaban denuncias por malos tratos o situaciones que hubieran hecho temer tan fatal desenlace.
El detenido resultó herido y fue trasladado al hospital Montecelo, de Pontevedra, donde quedó ingresado. Actualmente se encuentra prestando declaración en la comisaría provincial de Pontevedra y se espera que pase mañana a disposición judicial.
En este mismo centro hospitalario fue intervenido de urgencia el otro agredido, que se encuentra en estado crítico, mientras que su mujer tiene heridas graves pero no peligra su vida. El tercero de los heridos, el agente de la Policía Nacional, ha sufrido heridas leves en uno de sus brazos.
Conducta normal del preso
Gómez Novoa señaló que la conducta del agresor era «normal» y que tenían un conocimiento exacto tanto del preso como de su compañera sentimental. Además, señaló que todos los informes eran favorables a la concesión del permiso, por lo que era imposible prever los acontecimientos.
«El centro adoptó todas las medidas necesarias. Se comunicó la salida de permiso a la Unidad de Violencia de género, a las Fuerzas de Seguridad, al Servicio Gallego de Protección de Igualdad del Hombre y la Mujer, además de la instalación del GPS», explicó. El director de prisión de A Lama manifestó que intentaban tomar las decisiones correctas para que «los internos salgan en las mejores condiciones posibles», aunque reconoció que a veces los informes fallan, ya que «no podemos saber lo que hay en la mente humana».
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